
Ha empezado la hora de volar,
un sueño se compone de elementos distractores;
relojes, niñas vestidas con toga, mitades de personas caminando una al lado de la otra por una gran calle antigua, dibujos con lapicero;
todos van componiendo este sueño...
La muere me saluda con un risible empeño, mañana - me dice- entenderás a que me refiero.
Tenemos soldados y muelles descampados, el fin del mundo lo he visto tres veces, y también imágenes de amaneceres que no suceden.
Distrae… distrae, crea elementos difusos, una puerta, un lápiz, una persona viva y otra muerta besándole sin abuso; seres orgánicos, oníricos, inexactos… eternos.
Elementos distractores, todos me arrastran, me hacen caer, me levantan, quitan el sentido a aquello que guardo detrás de los ojos.
Somos máquinas, proyectores de películas dignas de ser dirigidas por Buñuel; sigo caminando, una vez más aves… siempre aves, me atormentan, hacen que llore dormida; no puedo salir, me quedan dos horas de inactividad y estoy atrapada en una piscina vacía profunda como mi sueño, estoy atrapada en mi cuerpo inmóvil, estoy atrapada en una cama muda pero por ahora, de manera más exacta estoy atrapada en una piscina vacía llena de aves negras, colosales e inquebrantables. Ahora entiendo porqué la muerte me sonría, ahora la necesito. Miedo, muerte llévame lejos cambia mi sueño o al menos permíteme despertar, las aves se acercan, todas corren a mí, algo, alguien; no puedo más, el corazón suavemente se desliza por mi tráquea hasta llegar a mi boca abandonándome. No podré ganarles, no las enfrentaría son muchas, se acercan… un timbre, son las siete y cuarto es hora de vivir.
un sueño se compone de elementos distractores;
relojes, niñas vestidas con toga, mitades de personas caminando una al lado de la otra por una gran calle antigua, dibujos con lapicero;
todos van componiendo este sueño...
La muere me saluda con un risible empeño, mañana - me dice- entenderás a que me refiero.
Tenemos soldados y muelles descampados, el fin del mundo lo he visto tres veces, y también imágenes de amaneceres que no suceden.
Distrae… distrae, crea elementos difusos, una puerta, un lápiz, una persona viva y otra muerta besándole sin abuso; seres orgánicos, oníricos, inexactos… eternos.
Elementos distractores, todos me arrastran, me hacen caer, me levantan, quitan el sentido a aquello que guardo detrás de los ojos.
Somos máquinas, proyectores de películas dignas de ser dirigidas por Buñuel; sigo caminando, una vez más aves… siempre aves, me atormentan, hacen que llore dormida; no puedo salir, me quedan dos horas de inactividad y estoy atrapada en una piscina vacía profunda como mi sueño, estoy atrapada en mi cuerpo inmóvil, estoy atrapada en una cama muda pero por ahora, de manera más exacta estoy atrapada en una piscina vacía llena de aves negras, colosales e inquebrantables. Ahora entiendo porqué la muerte me sonría, ahora la necesito. Miedo, muerte llévame lejos cambia mi sueño o al menos permíteme despertar, las aves se acercan, todas corren a mí, algo, alguien; no puedo más, el corazón suavemente se desliza por mi tráquea hasta llegar a mi boca abandonándome. No podré ganarles, no las enfrentaría son muchas, se acercan… un timbre, son las siete y cuarto es hora de vivir.

